Diez aventuras insólitas que te harán cambiar la percepción sobre Europa

En muchas ocasiones no precisamos irnos lejísimos para descubrir cosas nuevas. Europa conserva lugares muy bellos y también inusuales donde se pueden vivir aventuras sorprendentes, como asomarse al cráter de un volcán activo, zambullirse bajo los hielos árticos o bien probar un subidón de adrenalina asomándose a un abismo. Propuestas para mudar la percepción que tenemos de la vieja Europa.

Subir a volcanes activos en Sicilia y también Islandia
Ni las islas del Índico ni las de Hawaii son indispensables para revisar de qué manera la Tierra prosigue formándose y algunas veces deja ver su fuego interior a través del rugido de los volcanes. En la costa norte de Sicilia nos hallamos con las islas Eolias, un archipiélago con 7 cumbres volcánicas. Una de ellas es Estrómboli, famosa como el Faro del Mediterráneo y conocida por la película de Roberto Rosellini (mil novecientos seis-mil novecientos setenta y siete) del mismo nombre. Estrómboli es indudablemente la más bella de las Eolias, un volcán en la mitad del mar que lanza emisiones regulares de polvo y vapor, expulsa rocas y, a veces, lava por el camino erial llamado Sciara del Fuoco en dirección al Mediterráneo. La mejor forma de admirar Estrómboli y gozar de su pirotecnia es localizar a un pescador que lleve al viajante en su navío al anochecer. Las Eolias son alcanzables en ferri desde Nápoles y Milazzo, en Sicilia. De esta manera, se puede observar el volcán en acción mientras que se degusta un plato de marisco en el restaurant L’Osservatorio, en las laderas bajas del pico.

En la otra punta de Europa, a las puertas del Círculo Polar Ártico, podemos asomarnos a otra de las “bocas del infierno” en los volcanes islandeses gracias a la oferta de numerosos paquetes de viajes. Ya antes de su erupción, que en el dos mil diez desbarató por completo el tráfico aéreo de medio planeta, el Eyjafjallajökull ya era el volcán más conocido de Islandia. Mas más últimamente, el Hekla ha mostrado una puntualidad suiza, puesto que se activa aproximadamente cada diez años. Ubicado unos setenta quilómetros al este de Reikiavik, su nombre significa capucha, por su perpetua boina de bruma. Cuando está inactivo, este pico de mil cuatrocientos noventa y uno metros ofrece una ascensión agradable, aparte de un cráter calentito rodeado de nieve. En invierno, es posible unirse a los circuitos en motocicleta de nieve que llevan hasta la cima. Hay una exposición multimedia sobre el volcán en el centro de visitantes de Leirubakki.

Asomarse al abismo y sentir el vértigo extremo
Con frecuencia, nada supera por fuerza arrebatadora de la naturaleza. Si bien los suelos de vidrio y los rascacielos puedan impresionar, en Noruega la mejor panorámica se logra desde una gran roca asomada al vacío y transformada en icono turístico del país. La Preikestolen (Roca del Púlpito), a seiscientos cuatro metros de altura sobre el fiordo de Lyse, en la accidentada costa oeste del país norteño. El ambiente es muy montañoso, mas esta cima semeja creada en especial como atalaya, a la perfección plana y sobresaliendo sobre el agua. Las vistas son tan extensas como mareantes, mas aún consterna más mirar mediante las fisuras que hay en exactamente la misma superficie, resultado de diez años de acción glacial. Es conveniente no bromear demasiado sobre esta plataforma natural, puesto que algún visitante ya ha perdido la vida allá por hacerse un selfi irresponsable. Desde la carretera hasta la plataforma hay unas 2 horas de travesía y la mejor temporada para visitarla es entre abril y septiembre.

Una mujer atraviesa el puente de Trift, en los Alpes suizos.

Otro escenario para probar el vértigo que supone asomarse literalmente al vacío se halla en el Tirol del Sur (Italia), zona en la que abundan las plataformas de observación, aproximadamente desafiantes, como ciertos puentes trasparentes que dan la sensación de pasear sobre el cielo. Por servirnos de un ejemplo, Il Binocolo, en Merano, un mirador desarrollado por el arquitecto técnico Matteo Thun como complemento de los bellos jardines del castillo de Trauttmansdorff. El sitio está como suspendido por sobre los árboles y ofrece geniales vistas para los que se atrevan a pasear sobre su suelo es transparente: viñedos, huertos, tejados y laderas cerca de la compleja población de Merano. Asimismo brinda magníficas vistas de los jardines preparados alrededor del palacio neogótico, que acogen rododendros, conjuntos acuáticos aterrazados, exóticas palmeras, una colmena y el viñedo más viejo del planeta. Ciertas noches de junio, julio y agosto, Trauttmansdorff abre sus puertas para las Noches en los Jardines, con animados conciertos.

Más vértigo se experimenta en la plataforma transparente del macizo de Dachstein, en Austria, que sobresale a dos mil setecientos metros de altura, y nos ofrece vistas de trescientos sesenta grados que engloban fronteras estatales y también internacionales, como la cima del Triglav, en Eslovenia, y los bosques libres de la R. Checa. Aparte del vértigo, el viento y la nieve acostumbran a pegar fuerte. Mas el recorrido de subida es todavía más espeluznante: el teleférico desde el Türlwandhütte asciende prácticamente mil metros hasta la estación de Hunerkogel y pasa prácticamente rozando la pared del barranco calizo, lo que deja querer con claridad todas y cada una de las fisuras. Merced al glaciar de Dachstein se puede gozar de esquí alpino y de fondo a lo largo de todo el año.

Sobre el puente de Trift, en los Alpes suizos, disfrutaremos en especial si nos agrada probar sensaciones fuertes y de vértigo; si no, no es conveniente mirar demasiado cara abajo: se trata de una de las pasarelas más largas y altas de esta una parte del arco alpino, que treme a la menor brisa. Hasta la subida en teleférico al Triftbrücke remueve el estómago. Este puente se edificó en dos mil nueve al estilo de las pasarelas de 3 cuerdas nepalíes, un diseño fácil y durable frecuente en los puertos de montaña del país. Cruzar sus ciento setenta metros se hace una eternidad, colgando sobre la garganta del Trift y las aguas verdiazules del lago Triftsee. Lo mejor es fijar la mirada en el glaciar y el paisaje montañoso que hay delante y jamás mirar abajo. El puente solo puede cruzarse de junio a octubre.

Zambullirse en vino y cerveza
¿Quién ha dicho que solo es posible bañarse en el agua? Cada vez existen más lugares donde se aprovechan otros elementos líquidos y en Europa abundan. Por poner un ejemplo, es posible relajarse en el primer balneario de cerveza underground de la R. Checa, el Beer Wellness Land en Chodovar, en la zona de Pilsen, conocida exactamente por su cerveza. Grandes bañeras victorianas de acero inoxidable (asimismo para 2) se llenan con una cerveza singular, aromatizada con yerbas, y se coronan con una mantecosa capa de espuma. A lo largo de este baño malteada se puede saborear una jarra de ciertas 2 cervezas locales que sirve el bar adjunto a tan especial balneario. Según parece todo es genial para los poros.

Considerablemente más próximas son otras propuestas de vinoterapia. Si bien la experiencia pueda rememorar el hedonismo de una orgía romana, se trata de un tratamiento terapéutico a base de extractos de uva. Según lo que parece, bañarse en vino en vez de bebérselo es de los mejores tratamientos de belleza, con el poder (aparente) de reducir las arrugas, el agobio y hasta la celulitis. Muy conocidas son las que ofrecen ciertos spas en La Rioja, en concreto en Laguardia, mas si deseamos irnos un tanto más lejos, las encontraremos asimismo en la zona francesa de Burdeos, en Les Sources de Caudale. Acá nos van a frotar con semillas de uva, nos rebozarán en miel, aceite y diastasa del vino, y nos sumergirán hasta el cuello en vino. Les Sources está ubicado en un viñedo, conque asimismo se puede gozar sus frutos al modo tradicional, servido en copa.