Casarse afuera del Registro Civil: dieron el sí para cumplir el deseo de su hija

Cuando Judith Aleskovich y Ariel Chocolat, una pareja de profesionales con 2 hijos, le preguntaron a su hija Nicole qué deseaba como regalo para su aniversario número doce, respondió con otra pregunta: «¿Y por qué razón no se casan?». Un obsequio inmaterial mas enorme. Aunque la primera reacción fue de gracia y sorprendo, no pasó bastante tiempo hasta el momento en que estos novios de cuarenta y ocho y cincuenta y dos años se tomaron más de verdad el pedido. Y para continuar adornando de detalles la anécdota, decidieron organizar un casamiento sorpresa, y festejar la unión en la mitad del bat mitzvah de Nicole.

«Nos pusimos a meditar que sería un bonito regalo del corazón, y cuántas posibilidades teníamos de que fuera testigo del casamiento de sus progenitores. Pensábamos que era algo que no nos íbamos a olvidar nunca, entonces afirmamos “hagámoslo”, cuenta Ariel, y recuerda que esa charla se dio 6 meses de la data del aniversario. «Debíamos escoger el género de salón, el día. Entonces comencé a descubrir en el Registro Civil y luego en un salon de fiestas en belgrano. Nosotros deseábamos que fuera sorpresa, mas nos solicitaban 4 testigos. Fue una aventura conseguir que nos cediesen sus documentos sin sospechar nada», narra el novio.

Ariel se ocupó de todo el trámite formal y de la fiesta en un conocido salon de eventos, especificando en el Registro cuál era la idea que tenían para la liturgia, y por qué razón era tan esencial poder cumplirla. «El plan era casarnos en pocos minutos, ya antes del primer plato que se iba a servir en la celebración, y con un acto breve que no le quitara estrellato a Nicole, por el hecho de que ese era su día y este su regalo. Con lo que decidimos que el oficial público entrase como un mago que iba a ofrecer un espectáculo, y de esta forma lo pusimos en el cronograma de la celebración», especifica el ahora esposo.

Y de esta forma fue: histriónico, de corbata verde y traje blanco y muy comprometido con su papel de mago, el juez de paz llegó anunciando que era un mago que en lugar de hacer ilusionismo cara las cosas realidad. «Estoy aquí para cumplir con el pedido de Nicole, ¿vos deseabas que tus papás se casen?», le afirmó a la cumpleañera. Y entonces casó, frente al feliz desconcierto de los convidados, a Judith y Ariel. «Fue cortísimo y sencillísimo para no quitarle estrellato a nuestra hija. Debía perdurar lo que dura un espectáculo de magia. Y la verdad que fue una ocasión, mis papás y mi suegra son mayores conque fue un regalo para todos», resume Chocolat sobre este doble festejo que se dio a mediados de mayo.

La nueva opción del Registro Civil fue clave a fin de que esta pareja pudiese cumplir con el festejo pensado, sin levantar sospechas entre los íntimos. «Ahora todo es más flexible, ya los testigos no se deben aproximar al registro, y que te asistan a formalizar le quita solemnidad a la liturgia, mas no formalidad. De esta forma la experiencia la podemos hacer a la medida de nuestros deseos», comenta Ariel.

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